Las caries y las enfermedades de las encías son responsables
de la pérdida de piezas dentales, dolores y molestias
que podrían prevenirse con una buena higiene bucal.
La placa dental es el origen de las caries y las inflamaciones
de las encías; se forma en pocas horas y es indispensable eliminarla
como mínimo tres veces al día.
Un cepillo muy duro puede dañar las encías. Con el uso se deforman los filamentos y no solo no es eficaz sino que puede
causar lesiones. Hay que cambiar el cepillo cada 3 meses o cuando
se aprecie la deformación; los cepillos eléctricos son muy eficaces
y también hay que cambiar el cabezal con cierta frecuencia.
Los dientes deben cepillarse por todas sus caras con un movimiento
de rotación desde las encías hacia los dientes. Es conveniente masajear
también las encías para ayudar a conservarlas fuertes y sanas.
En la lengua se acumulan gran cantidad de bacterias por lo que su limpieza
es necesaria para mantener la salud bucal. Para limpiarla podemos
frotarla con suavidad hacia delante usando el cepillo de dientes
o bien un limpiador lingual.
Use la seda dental a diario, es imprescindible para eliminar los residuos interdentales, además es muy útil en personas que llevan prótesis,
implantes o tienen espacios a los que no llega el cepillo.
También son útiles los cepillos interdentales.
Use la pasta dentífrica apropiada a su caso. Busque aquella que se adapte
a sus necesidades específicas, como sensibilidad, el cuidado de las encías o
la protección anti caries. Consulte con su odontólogo
sobre cual es la más adecuada.